Christian Pereyra


Perdido en un rincón del bar, parece alejado de todo el ruido que inunda el lugar. Imagino que esa mesa discreta es ahora mismo su pequeño universo de creación. Christian Pereyra degusta un café mientras escribe un cuaderno viejo y gastado que está lleno de pequeños textos, algunos resaltan más que otros a simple vista. Es cordial y amable en todo momento, tiene la voz suave y habla calmo mirando a los ojos; su cuerpo es un poco más delgado de lo que recordaba de las fotos que había visto.

Son las 16.30 cuando de reojo espió el celular. Él ya llegó. Le sonrió mientras me acerco y le confieso que estoy sorprendida por encontrarlo mucho antes de la hora pautada. Me responde con voz suave “No me gusta hacer esperar a la gente, es una señal de respeto al tiempos de los otros”. Afirma seguro que "pocas cosas fueron tan claras en su vida como la pasión que lo movió a trabajar para cumplir sus sueños.

-Desde que tengo uso de razón me gusta el cine. Mi abuelo veía muchas películas de terror en blanco y negro y yo que por entonces tenía 3 años me escondía debajo de la mesa porque quería mirarlas, pero en el fondo Drácula y Frankenstein me daban mucho miedo.” Cuando sus padres compraron la primer videocasetera, cada fin de semana miraba alrededor de 10 películas. Esta pasión que nació en aquel entonces es hoy una herramienta fundamental para su trabajo; la constante observación y su memoria fotográfica lo ayuda a  que todo lo que ve quede en su mente como un archivo audio visual al que recurre a la hora de escribir.”

Nació en Capital, se crió en Mar Del Plata. Estudió administración de empresas, diseño gráfico y algunas otras carrera que andaban dando vueltas por ahí; “nada me conformaba, quería… necesitaba hacer cosas referidas al cine o al teatro”. La primera oportunidad fue estudiar actuación en el Teatro San Martín, luego, mientras dedicaba sus horas a estudiar dirección de cine, encontró lo que realmente definiría su verdadera vocación, “quería ser guionista, no lo dude y apenas pude con todo lo que había aprendido acá, viaje a Estados Unidos para perfeccionarme con las grandes productoras de aquel país”.

Afuera hay un respecto por los guiones que el mercado argentino no hay


Cuando volví en el 2014 fui asistente de cámaras, ese fue mi primer trabajo importante en los medios. Al mismo tiempo ayudaba a mis amigos en pequeños proyectos independientes como el largometraje de ficción “Buscando la esfera del poder”. "Gané un concurso en el Inca junto a otros autores lo que me abrió muchas puerta. “Uno siempre aspira a llegar los más lejos posible dentro de lo que uno ama hacer”.

En la actualidad es autor y Script Doctor de series americanas para la compañía Netflix. Terminó la corrección de los guiones de la tercera temporada de “La casa de papel”, y acaba de recibir los libretos para una primera revisión de la continuación de la famosa serie que cuenta la vida de Luis Miguel; “trabajo con un equipo de autores de España, ellos me mandan lo que se conoce como la biblia de cada proyecto, lo que incluye la sinopsis, el tratamiento y el desarrollo de todos los personajes en una primera versión. Hago una primera revisión y va a manos de los guionistas que comienzan a trabajar sobre las correcciones nuestras.”


-¿Cual es la diferencia de trabajar en Argentina y en otros lugares del mundo?

-Afuera hay un respecto por los guiones que el mercado argentino no hay. En nuestro país está muy devaluado el trabajo del guionista; se hacen muchos cortes y modificaciones cosa que no sucede en otros lugares, donde se trabaja en base al guión como debe ser. Hace unos años pararon los guionistas en Estados Unidos y se paró la industria, suspendieron series y se acortaron temporadas irremediablemente.

-¿Frente a tanta tecnología como ves el futuro del cine?

-La gente va al cine buscando historias sencillas. Películas como "El artista" que años atrás fue ganadora del mayor premio de la Academia es una prueba. Es en blanco y negro, tiene una gran banda instrumental pero no cuenta con diálogos. Siento que ya está todo hecho, uno vuelve a transformar las cosas simple.

-¿Que elegís ver como espectador?

-Estoy mirando todo… todo el tiempo.Trabajo para la RAI de Italia haciendo informes para el canal de animación. Así que miro mucho anime. Me gusta el cine clásico; directores como Spielberg o Tarantino que son capaces de aprender estructuras para luego romperlas. Nolan es uno de los mejores directores de la actualidad desde "Memento" a "Dunkerque ha mostrado un notable crecimiento que no deja de sorprenderme.

-¿Y directores argentinos?

-Me gusta Campanella, su trabajo en varios capítulos de la serie "Doctor House" le dio una velocidad en la forma de trabajar, que supo aprovechar a la hora de dirigir "El secreto de sus ojos" una gran representación del buen cine argentino.

-¿Imaginaste en algún momento que tu pasión se transformaría en tu profesión?

-Más allá del factor suerte y de todo el camino recorrido, hay que estar siempre preparado para cuando llegue la oportunidad. Prepararse para mí no es solo mirar series y cine. Sino observar las distintas artes; exposiciones de fotografía, de pintura, escuchar música, todo eso me nutre al momento de crear y corregir. Esta experiencia me lleva a corregir tres veces más rápido que otros correctores.
Hay que aprender a escuchar todos los escenarios que nos rodean, la realidad supera la ficción.

-¿Qué proyectos tenes para el futuro?

-Estoy escribiendo una trilogía muy futurista. Recién termine el primer libro, si bien es una historia que ya esta diseñada queda mucho camino por recorrer.








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